Se dedican por encima de todo a la protección de sus propios intereses, y, en segundo lugar, a la de los intereses de sus contactos (siempre que obedezcan o beneficien a los suyos propios).
Las herramientas de actuación de estos grupos consisten en extensas redes relacionales de influencia, poder situacional, infinitas fuerzas coactivas (nunca propias, sino a las que acceden a través de la presión sobre sus contactos), recaudación de incalculables cantidades de información y un modus operandi completamente secreto, permaneciendo como entes tan abstractos como irrecopilables (lo que les coloca en una evidente situación de ventaja).
Para estos grupos de poder, el Ser Humano y su conjunto es previsible, y por tanto, fácilmente manipulable.
El restante terreno de la espontaneidad o irracionalidad del individuo queda vetado o neutralizado a través de acciones de contingencia.
Los defensores de la hegemonía de los "grupos de intocables" manifiestan que todos somos igual de libres que siempre para hablar, movernos y manifestarnos; pero que son estos grupos los que aran los cauces por los que discurrirá el discurso de cada individuo, de cada sociedad, de cada cultura, en el transcurso, por ejemplo, de una revolución o redacción de una nueva norma.
No se conocen ni el número de organizaciones, ni sus miembros, ni sus mecanismos, ni exactamente cuáles son sus verdaderos intereses o intenciones. Tampoco cómo se accede a ellos. Probablemente ni siquiera, en muchos casos sean solamente personas y no organizaciones; o, de serlas, cabría pensar incluso en miembros que ni se conocen entre ellos.
Según los defensores de la existencia de estos grupos, la supervivencia y el verdadero logro de "los intocables" depende y es el de permanecer completamente ocultos; hasta el punto de que hagan dudar al resto del mundo de su misma existencia.
"Nada es espontáneo, toda manifestación de espontaneidad es una coincidencia; nada es una coincidencia, y toda coincidencia es una oportunidad."
De otra parte, conocemos el polo opuesto, al que podríamos denominar la dinámica de la Teoría de la Acción.
Esta propone que cualquier hecho ocurrido se puede explicar a través del choque de la voluntad espontánea de un grupo infinito de actores mientras todos ellos defienden al mismo tiempo su propia supervivencia, sus particulares intereses, hacen patente su dominio o, incluso, siendo víctimas de la casualidad, la ineptitud o la imprudencia.
Para los defensores de la Teoría de la Acción, la previsibilidad del Ser Humano es sólo una probabilidad, un porcentaje. Es decir. Es probable que ante una determinada acción la respuesta sea X. Pero puede que no sea así. Y, además, de no ser así, sería casi imposible saber cuál.
Para esta Teoría de la Acción, la lucha para arar los cauces por los que discurrirá el discurso de cada individuo, de cada sociedad, de cada cultura, en el transcurso, por ejemplo, de una revolución o redacción de una nueva norma, es una lucha terriblemente compleja, dado que se otorga al margen de irracionalidad y espontaneidad del Ser Humano una fuerza mayor.
Esto se debe a que para los seguidores de esta Teoría, el verdadero motor de cambio de la Historia no son más que respuestas constantes y colectivas de los individuos, la sociedad y las culturas por un esfuerzo de autosuficiencia bien adaptándose a las nuevas circunstancias, las nuevas necesidades y el flujo fluctuante de ideas e información; bien obedeciendo a su natural tendencia hacia el caos y la gestión de conflictos.
Es más. Llevan esta obligación de adaptación y necesidad hasta el punto de que si una mayoría es lo suficientemente fuerte, las necesidades se muestran imperiosas, cambian de manera radical muy rápido, o una situación se hace insostenible, los grupos de poder pueden tambalearse e incluso llegar a destruírse. Pueden no permanecer estáticas en el tiempo (al contrario de lo que ocurre en la Teoría de la Conspiración).
"La espontaneidad es posible e imprevisible. Toda manifestación de espontaneidad es una manifestación de necesidad; toda necesidad es un hecho. Todo hecho es una oportunidad."
Por tanto, cabe afirmar que en el funcionamiento de nuestro mundo actual tiene lugar un alumbramiento que ya se produjo durante siglos, pero del que hoy nos venimos haciendo conscientes y que dirimirá, esperemos con éxito, las disputas entre estas dos teorías.
El nuevo nato es la Teoría de la Conspira-Acción.
Esta no pretende ser una respuesta salomónica de consenso entre los dos polos de los defensores la Teoría de la Conspiración y la Teoría de la Acción, respectivamente.
Más bien se trata de aportar una visión 1/2 bis a bis, algo más holística.
Retomando toda la teoría adyacente anteriormente descrita que pertenece a cada una de las dos teorías, la Teoría de la Conspira-Acción afirma que siempre se puede pensar tanto en términos "conspirativos" como en términos "activos" de cada hecho.
A veces de manera individual, a veces de manera complementaria, dado que resulta casi imposible dilucidar cuál es la frontera en cada acontecimiento del terreno que le corresponde a la conspiración, y del terreno que le pertenece a la acción.
De cada acontecimiento siempre hay pruebas de cosas inexplicables que, cuando uno se pone a buscar pruebas en ascendencia, termina por llegar a ninguna parte (según la Teoría de la Conspiración, por ejemplo, podríamos decir: "qué desgracia para el país, pero qué bien le vino a su presidente que "casualmente" ocurriera dicho atentado para así tener un pretexto para abrir una guerra, reforzar el espíritu de nación y alabar el patriotismo violento, primario y reaccionario..."); y pruebas de la evidencia de la adaptación del mundo a las nuevas necesidades, actos, en un principio, espontáneos (según la Teoría de la Acción, ese mismo atentado del que hablábamos antes se explicaría a través de un acto lógico de un grupo de fundamentalistas violentos y sin escrúpulos en busca de un cambio a través de una manifestación de sus particulares principios y necesidades por la fuerza, de una manera, sí es cierto, condenable).
Para la Teoría de la Conspira-Acción sería una explicación obtenida a través de la conjunción armoniosa de ambas variables:
"a). Acto fundamentalista violento y sin escrúpulos como manifestación de voluntad de cambio, y por tanto, manifestación de necesidades;
+
b). Como consecuencia de esto, se comete un atentado contra un país extranjero, en un momento y con una situación en la que paradójicamente coincidió la necesidad de entablar una guerra con la "excusa" para abrirla."
Un vacío que esta Teoría de la Conspira-Acción deja, es que nunca seremos del todo capaces de trazar una clara frontera entre la "verdad", la hipótesis y el relato oficial de los hechos.
Para los seguidores de la Teoría de la Conspira-Acción, el Ser Humano ha vivido siempre en un sistema más parecido al propuesto por la dinámica de la Acción.
Hasta el momento, los grupos de intocables habían venido existido desde siempre.
Pero durante siglos eran más parecidos a élites pseudo-sectarias de intelectuales interesados prácticamente en exclusiva en el desarrollo, la investigación y el estudio, permaneciendo probablemente ocultas con la intención de trabajar más cómodamente lejos de la represión de la Iglesia y de una sociedad que no estaba preparada para acogerles;
y no a grupos con intereses particulares, económicos, sociales y políticos (como ocurre en la actualidad y por lo que cada vez tienen mayor poder e importancia).
Esta transformación está muy relacionada con el fenómeno de la Globalización y la reconversión de conceptos como el de "Imperio".
Resulta muy comprensible que si el concepto de "fortuna" pasa de ser de unos cuantos campos, castillos y títulos a bi-tri-infinitos millones, fusiones de empresas y diplomacia a escala mundial (con armas nucleares de por medio), surjan grupos interesados en proteger dichos intereses que actúen lo más lejos posible de las bambalinas de la política, la sociedad e incluso de las empresas más poderosas del mundo...
Bien con la intención de proteger bienintencionadamente o paternalistamente el Planeta; o bien para protegerse a sí mismos.
Por tanto, se entiende la Teoría de la Conspira-Acción como una evolución necesaria de la Teoría de la Acción, adapada a los tiempos actuales en los que la Globalización ha unido lo que no puede separar el Hombre.
Finalmente, cabe añadir que reconoce el potencial del Ser Humano (vestigio de siglos anteriores), por el que se establece que hay una porción de la vida que todavía nos hace libres, imprevisibles, y que permite (en muy contadas ocasiones) nadar a contra marea o destruír esos cursos, si la necesidad es auténtica y la manifestación suficientemente fuerte, numerosa y rápida; e incluso, a través de las concesiones de estos grupos de intocables.
"Todo debe parecer espontáneo y toda manifestación de espontaneidad es una manifestación de libertad; nadie es libre y todo acto de libertad es un acto de necesidad de cambio e interés al mismo tiempo."
#Lasillaesquinada.

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