3 de febrero de 2012

Clase de Manualidades con Mariano Rajoy.

 Mariano Rajoy no ha engañado a nadie.


Y probablemente en el Coliseo de la Democracia no está dispuesta la hoja de reclamaciones sin la sombra del argumento de unas Elecciones Adelantadas y Ganadas, al menos en votos, del PP.


Las tan esperadas medidas "anti-crisis" se han traducido en recortes. Y "se han traducido" porque "medida", retando al intelecto, no es lo mismo que "recorte" aunque nos persuadan muy bien para convencernos de que no existe otra traducción.


Estos recortes han venido a la mesa de la mano (y parece que para quedarse) acompañados de una serie de apreciaciones transliteradas en leyes al respecto de la esfera social.


Mientras tanto, el PSOE está inmerso en la compleja tarea de meditación para reencontrar espiritualmente a sus votantes (y de paso, reencontrarse a sí mismo). En estos días celebra su particular cónclave prácticamente ajeno a sus funciones de oposición.


Este hecho no le ha pasado inadvertido al Partido Popular, el cual está íntegramente encontrado espiritualmente y aprovecha para sacar del horno de Génova todos los documentos recién hechos que contienen los recortes y las nuevas leyes que pretenden transformar la realidad social. Todo esto antes de que algunos de sus votantes indecisos (que representan algo más de un cuarto de los votos totales obtenidos en las elecciones del 20-N) reciban la octavilla con la lista enumerada de recortes uno por uno mientras esperan en la cola del INEM.


Aún recuerdo cuando las dos o tres semanas después de su victoria, criticaba abiertamente a Rajoy por mandar a Sáez de Santamaría a hacerle los recados fuera de su despacho. Ahora puedo comprobar lo realmente ocupado que estaba.


Debería exponerse claramente a todo el mundo una idea tan sencilla, que de lo sencillo, asusta: toda respuesta dada desprende un aroma ideológico inconfundible; independientemente de la gama ideográfica que se profese. Lo que decimos, es un reflejo de nosotros mismos. 


Una determinada ideología aboga por vender incansablemente la idea de que sus medidas son las únicas posibles, las mejores que pueden tomarse para hacer frente a la debacle. 


Evidentemente, esto no es cierto, y suena bastante claramente a relajadísimo y pobre intento de legitimación popular.


Una cosa es lo que te dicen que es una Ley sobre el papel y otra lo que implica realmente en la realidad, sus consecuencias: cuando nos enfrentamos con un problema cara a cara solemos establecer una estrategia para actuar en lugar de cualquier otra. Por ejemplo, mover un peón o mover un alfil; hacer una encuesta o hacer varias entrevistas; presidir la mesa o sentarme en la silla de la esquina.


Trasladado al caso que nos ocupa, la medida que ha tomado el Partido Popular han sido las manualidades: el tijeretazo en lo económico, y la remodelación de mentes en lo social, como si fuera plastilina.




S.O.P.A.: "Recordad que no podéis decirle a nadie lo que habéis leído aquí. Eso es ilegal".

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